ENAMORARSE: Una Balada Punk.


No sé ustedes, pero yo, lo único que necesito para enamorarme, es un beso en la mitad de la discoteca. Nada de primeras citas y esas cosas que yo no uso. No necesito esperar una semana para ir con él a tomarme un café para saber que es el amor de mi vida. 10 minutos antes de que me besara en la mitad de la fiesta, mientras le decía con la mirada “Me encantas, desgraciado”, yo ya me había sentido tan atraída por su actitud ‘Rockstar’ de “Estoy buenísimo y lo sé” que el hombre no tuvo que mover un dedo para conquistarme, sino la boca. Así he comenzado con todos y por supuesto, si un novio me dura más de tres semanas, mi mamá me pide cita con el médico y mi papá me envía un correo recordándome “El novio tuyo soy yo”.
Ilustración: Jagness Illustration - Card And Pencil


Yo sé, voy a mil. Mis amigas dicen que por eso los espanto y no me creen nada siempre que les “confieso” que “Estoy enamorada”. Me encanta enamorarme. Una y otra vez. Enamorarme profundamente de todos y finalmente de ninguno. Pero en este proceso fugaz que ya se convirtió en mi deporte extremo preferido, no todo es tan divertido.

Mi nominada a “Lo más bonito de enamorarse” en la categoría “Lo más cursi de todo” es : La cara de güeva inconsciente. No importa si se te cayeron 200 mil del bolsillo del pantalón, o si un loco demente llegó a la alfombra roja de los Óscar con una metralleta y mató a Ryan Gosling y a Johnny Depp. Absolutamente nada puede dañarte el día. Andas por ahí con una cara de virgen recién follada, como si nada. No existen los problemas, no importa la deuda de 70 mil en cremas de Victoria’s Secret a fin de mes y mucho menos si él es una “porquería egocéntrica”, pues otra de las cosas más bonitas del amor es la magia con la que ignoramos los defectos del “caballero”.

Si me preguntan, lo más bonito de estar enamorado es esa seguridad. La seguridad de saber que ya tienes “entrompe” fijo y que estás completamente segura de que no vas a llegar de la fiesta decepcionada, porque el medianamente guapo de la fiesta tenía novia, el más guapo estaba en busca de un príncipe y no de una princesa y para rematar desperdiciaste el outfit de Forever 21 que fuiste a comprar HASTA TITÁN exclusivamente para salir esa noche.
Ilustración: Jagness Illustration - Card And Pencil


Pero enamorarse también puede resultar un encarte emocional, sobre todo si se trata del bobo menos indicado o de alguien con quien a fin de cuentas nunca tuviste nada en común. Es ahí cuando la magia por cualquier razón inexplicable o por culpa de “la otra” se acaba y entonces el príncipe se destiñe como dicen por ahí. Viene la parte fea de la montaña rusa: El mareo, la sensación de vacío y finalmente el vómito. Ustedes le llaman “Tusa”, yo lo llamo “72 horas de odio puro y un par de entradas de desahogo en El Baño Rosado”. 

El amor tiene su lado rosa y su lado Punk, por eso lo más importante es estar siempre enamorados, pero de nosotros mismos.






© El Baño Rosado
Maira Gall