Probablemente nos joden las probabilidades.

Ilustración: Oh Yeah! Studio


De pronto, si hubieras escuchado el perdón que necesitabas a tiempo, no te habrías desquitado conmigo. Probablemente, si en lugar de recibir la sinceridad que merecías no hubieras soportado engaños, yo no habría sufrido la peor de tus mentiras. Y lo más seguro, es que si te hubiera perdonado a tiempo, no estaría caminando sola camino al supermercado. 

Podría pasar un año por cada mes que estuvimos juntos hablando de tus errores y de los míos. Podría perder el tiempo pensando que pudo ser mejor, que alguna vez lo fue. Pero es que no me queda tiempo, me lo gasto todo fantaseando que regresas. Imagino que estoy a punto de abrir la puerta sin saber si lo primero que haré será ponerme en puntas de pie para darte un beso o simplemente sonreír y quedarme a vivir en tus brazos. Por siempre y para siempre.

Quizás aún sea difícil para ti despertarme antes de las 11 los domingos, seguramente se me van a seguir saliendo las malas palabras y volveremos a llegar tarde al cine por mi culpa. Tu, a lo mejor vas a seguir siendo el mismo psicorígido que come a las siete de la noche en punto, revisarás tu correo cada cuatro minutos por sí de pronto ya esta cerca ese accesorio para el celular que mandaste a traer de Marte.

Toda nuestra historia resumida en probabilidades inútiles, estamos jodidos. Todos nuestros sueños reventados, las ganas de luchar en desacuerdo y el amor en tela de juicio. Si me preguntas si duele, la respuesta es no, no me duele. No me importa haber tenido que pagar los platos rotos, compartir tu atención, perderla, llorarte, que me hayas visto con uno, con dos ó con tres por dolor, después decirte "Es tarde", y perdonarte para después ver como aplicas con otras lo que aprendiste conmigo. No importa. En medio de los enredos, las escenas dramáticas, ellas, ellos, tus dudas, las mías, tus miedos y los míos, por fin entiendo que todo tenía que suceder así. De otra manera, yo no estaría aquí tan serena, segura de volver a compartir mi cepillo de dientes contigo. No te das cuenta que el pasado, no es más que una prueba de que nada vale más la pena que nosotros.

Nunca te dije que te amo, pero te horneaba tortas de chocolate para cuidarte los dolores de estómago, ¿A caso eso es no es amor?. Si, nunca lo dije, pero hoy te lo escribí en un papel, para que no lo olvides nunca.

 Sólo necesitamos ponernos de acuerdo y decidir tener lo que solo tu y yo hemos soñado, pero probablemente nos joden las probabilidades. Tranquilo mi amor, si es importante lo pensarás, si es puro, tu también nos perdonarás y si de verdad me quieres volverás.
© El Baño Rosado
Maira Gall