Me desespera tu existencia.

Ilustración: Erzbeth Luna
En realidad, lo único que me desespera de tu existencia, es que me vuelves cursi, ridícula, loca. Me desespera que no te mueras por mi, como yo por ti. Que se te olvide que una noche vimos las estrellas en la ciudad más fría y nublada y pasaron dos estrellas fugaces, a las que yo les pedí una sola cosa: Tú. Otra vez cursi, maldita sea, qué desespero. Me desespera que tu mirada y tus palabras sean contradictorias y se pongan de acuerdo para joderme la existencia. No me dispares con ojos de amor demente para decirme olímpicamente que no me quieres lo suficiente. Maldita vida, es que cuando pienso en ti, se me olvida lo que me has dicho porque solo pienso en que me mires a los ojos. Pareces un día de esos que amanecen soleados y de repente se ponen grises y lluviosos. Desconsiderado. 

Te veo hasta en esa pareja de lesbianas con muletas que me encontré camino a mi casa, en la luz roja del semáforo, te siento en la brisa fría de esta ciudad de mierda que sin ti no tiene playa. Te recuerdo hasta que a mis neuronas les da la puta gana, te extraño como si estuvieras muerto y te deseo como si fueras el último hombre vivo en todo el planeta. Me gustas tanto, que cada día que sobrevivo sin saber de ti siento vomitar rinocerontes. Por ti viviría sin empleadas del servicio, no me comería las uñas, adoptaría un negro, haría la malteada más linda del mundo, aprendería a andar en patineta por la séptima, salgo a bailar sin tacones para no superarte en estatura, aprendería a preparar el bloddy Mary que tanto te gusta, bañaría un Delfín, nadaría con tiburones blancos, tomo buses intermunicipales repletos de desconocidos con mal aliento, conservo tus margaritas muertas, me como el salmón, el pulpo, los calamares, lo que quieras crudo, pero de tu cocina. Viviría en el mar, en un río, en un lago, hasta en un charco pero contigo. 

Mi película preferida es la tuya, mi libro preferido el tuyo, el toque de sal en los huevos del desayuno el tuyo, la gaseosa naranja mi preferida porque es la tuya, tu canción preferida la mía, yo tengo mi propia mente, pero lo que deseo patrióticamente no es un pensamiento, eres tu vestido de amarillo para que contraste con tu piel quemada por el sol, el olor de tu pelo sucio. ¿Por qué te parece tan extraño, tan perverso?. Me fastidia pensar todo el tiempo de color rosadito pastel por tu culpa, pasarme los días en este estado ridículo y melodramático. Ya no sé si te me robaste el corazón o una tuerca. Me niego a entrar en las filas de tu ejército. Y no me importa exponerme publicamente, porque escribir es más bonito que llorar.

Pues si, me desespera tu existencia.






© El Baño Rosado
Maira Gall