Carta para el "amigo" que dejo de ser "especial".


Bogotá, Abril de 2012

Querido “amigo” que dejó de ser “especial”:

Era más divertido cuando sólo nos llamábamos para una sola cosa. No es que odie que me llames a contarme tonterías, es que ahora, si no lo haces, me desespero. Me gustaba más cuando no me salían ronchas si no me escribías por WhatsApp. Cuando no tenía ni idea que eres inteligente, lo cariñoso que eres con tu mamá y que te gusta comer sobre la cama.

Lo he venido intentando todo. No te hablo, hago de cuenta que no pienso en ti todo el tiempo, le subo el volumen a la música para ver si así no te extraño, no sé de qué otra manera fingir que me resbalas. Mentirme. Es vergonzoso, humillante, doloroso, un helado derretido, una bolsa plástica rota, un corazón roto, el mío.

Te confieso que me gusta la forma de tus dedos. Como el labio se te sube en la encía cuando te ríes, el gesto con el que te acomodas el pelo, el ángulo de tu espalda cuando caminas, el shampoo con el que te bañas, tu ropa interior de colores, cuando te peinas hacia la derecha, en fin.

Te agradezco que si sientes lo mismo por mí te dejes de tonterías y me lo digas, o si no lo haces, aprovecho para decirte que me conmueve mucho lo especial que eres conmigo, no quiero que dejemos de ser amigos, pero por favor, hay cosas que no se hacen, cosas que enamoran, te ruego que te abstengas de hacerlas. Es cruel de tu parte y te hace un poquito culpable de la desgracia que estoy padeciendo.

Con este clavado profesional me despido, fue bonito mientras dormíamos juntos.

Maria

© El Baño Rosado
Maira Gall